Lorena Calderón

Publicación de artistas 2 -20

Lorena Calderón nació en Villa Dolores, en la provincia de Córdoba, Argentina. Pasó su infancia en Villa Sarmiento, un pueblo de Traslasierra. Tuvo contacto con la música desde muy pequeña, especialmente con el folclore, a través de su padre. Estudió un año de piano y después comenzó a cantar y a aprender guitarra. Su relación con Dios también inició a una edad temprana. Cuando tenía dos o tres años, su madre le enseñaba a rezar y frecuentemente rezaba el rosario con ella y con su hermana. En esas primeras oraciones, y a lo largo de su infancia y adolescencia, fue descubriendo la necesidad de tener un vínculo cercano con Dios, “sin saberlo, ahí mi corazón sentía esa sed”.

Esa búsqueda tuvo un antes y un después, gracias a una experiencia de la presencia de Dios que vivió a los quince años. En una misa, durante un retiro, mientras el ministerio de música cantaba: “yo sentía como si un río brotara de adentro para afuera. Sentía frescura, alivio y no paraba de llorar. Experimenté en ese retiro la presencia de Dios vivo y dije: este es el Dios que andaba buscando”. Allí fueron surgiendo sus deseos de ayudar, especialmente, en las situaciones de dolor de los demás.

Así, de a poco y, al principio, con algunas dudas y miedo, fue sintiendo el llamado al servicio de la música. Animada porque sabía que Dios obraba a través ella y era de gracia para los que la escuchaban, fue creyendo en ese sueño que había sido plantado en su corazón. A los dieciocho, se trasladó a la ciudad de Córdoba para estudiar Psicología en la universidad. Como parte de un grupo de Renovación Carismática, continuó cantando en misas, retiros y charlas. En ese tiempo, surgieron las primeras canciones propias. Después de once años, dejó ese grupo de oración y emprendió su carrera como solista, con la grabación de algunas canciones.

Actualmente, vive en Alta Gracia. Así como es apasionada de la música, le apasiona también su trabajo como psicóloga y lo vive desde su fe como un medio de sanación y de contención para las personas. Además, vive el llamado a la familia, como madre y esposa. Sirve todos los domingos en la misa de la Gruta de Lourdes y sigue trabajando en este sueño de grabar temas propios, de tocar en los distintos espacios donde la llaman, siempre abierta a lo que Dios quiera. “Lo que pretendo es que la música que yo hago sea música de Dios, sea música que acerque a las personas a Dios. Yo siempre le pido la gracia de que, a través del canto y de la música, Él obre, Él sane, que toque el alma con una canción. Esa es la misión.”